8M: Historia de la mujer minera en un entorno tradicional en Santa Cruz

Melisa González, se desempeña como explosivista, en el Yacimiento Cerro Moro de la empresa Yamana Gold, ubicado a 70 km. hacia el suroeste de la ciudad de Puerto Deseado.

DÍA DE LA MUJER 08/03/2023 NC-10 SANTA CRUZ NC-10 SANTA CRUZ
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Melisa cuenta: “A mí me encanta venir acá, y trabajar catorce días. No es un esfuerzo porque si te está gustando lo que estás haciendo, si te encanta  y vos ya sabés lo que tenés que hacer, este es tu lugar y tu trabajo. A mí me gusta mucho la minería”.

El relato de esta trabajadora minera refleja sus vivencias, su impulso y su entusiasmo. La ruta de sus capacitaciones y experiencias laborales comienza con su actual rol dentro del yacimiento, porque tiene peso en su registro vital la decisión de elegir como ámbito de trabajo a la minería.

“Tengo 41 años, y hace tres años que soy explosivista en el Yacimiento Cerro Moro. Mi actividad en general es hacer voladuras subterráneas. Tenés voladuras a cielo abierto y de subterráneo. Mi tarea es de subterránea, así que hacemos voladura carguío y voladura en el área de UG (dominios geometalúrgicos). Nuestra labor es ir y cargar los frentes y hacer voladuras en distintos tipos de portales”, explica.

Dentro del Yacimiento Cerro Moro cuentan con varios portales, entre ellos los de Far West, Escondida Central Este, Escondida Central Oeste; West 2 y West 1, y ahora el portal de Zoe, detalla, y existen otros.

La tarea cotidiana se centra en la coordinación de saberes, por eso “tenemos un grupo de trabajo de seis compañeros con un supervisor, en el cual a la mañana nos preparamos”. En el racconto, “lo primero que hacemos en nuestro obrador en Enaex es tener nuestra charla de cinco minutos con nuestra jefa de seguridad; desayunamos y nuestro supervisor nos dice el plan de trabajo que tenemos durante todo el día; empezamos a preparar los equipos, para hacer los check list, para fijarnos en qué condiciones están los equipos, cada uno de ellos”.

Luego Melisa habla de su función, definida para esta etapa, en su lugar de trabajo: “En esta campaña estoy operando el equipo de levante, que es con el que me vine hasta acá. Mi trabajo es bajar con este equipo hacia el portal donde vamos a dirigirnos, hacia el frente. Nos vamos hacia un nivel determinado, llego a ese frente y mi tarea específica es, mis compañeros se suben con todos los elementos de seguridad dentro de la jaula del equipo de levante, hacer el traslado hacia arriba para que ellos puedan hacer el carguío en el frente”.

Sobre su trayecto

Melisa recuerda que fue empleada municipal durante 15 años: “Trabajé en el área de prensa, estuve en la Secretaría de Desarrollo Social también, pero siempre quise llegar a la minería. Pensé que por mi edad ya era tarde, pero traté de capacitarme, hubo un curso bastante lindo en Jaramillo, brindado por Minera Don Nicolás. Lo aprobé y no pude entrar en minería hasta que se largó un nuevo curso sobre el tema; más completo, sobre lo que era exploración, perforación, explosivos. Y al año me llamaron para decirme que tenía que hacerme los estudios y que entraba para Enaex”.

Se realizó los estudios requeridos, enseguida “subió” a la empresa, y se encontró con un ámbito laboral distinto: “Para mí fue bastante llamativo porque eran muchos hombres. Eran 25 más o menos y yo era la única mujer. Entonces me sentía como sapo de otro pozo, pero me fui capacitando, mis compañeros y supervisores me fueron enseñando, y nada es imposible. Hoy estoy operando y la verdad que estoy muy agradecida de eso”.

Entonces comenzó la esperada aventura de trabajar en minería: “La primera vez que hicimos la inducción, por medio de la gente de Yamana Gold, nos llevaron hasta el nivel 33, y fue la primera vez que entré a un túnel como estos, a un nivel como ese, y pude ver la manera en que se trabaja en la minería, donde vos estás muchos metros bajo tierra”.

La minería conlleva una jornada de trabajo en un espacio muy particular, y, con tareas propias del mismo, es un quehacer que requiere vocación: “Primero que no es para cualquiera, creo que te tiene que gustar. A mí me encanta, me apasiona lo que es la minería, y cuando ingresé por primera vez me di cuenta que era lo mío. Me di cuenta que me gustaba”.

Su rol abrió caminos, y sobre ello explica: “La verdad que encontrarme trabajando con tantos hombres, y en el caso mío en la empresa que yo trabajo fui la primera mujer explosivista, para mí al principio fue... me sentía un poquito incómoda, pero después me fui adaptando. Mis compañeros me fueron enseñando, me fueron ayudando, porque ellos también colaboraron un montón, son muy buenos compañeros”.

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